En primer lugar tenemos a Surrender, lo que se sabe de él es lo poco que se sabe de Hope; dejemos al director y más aun al espectador tomar decisiones. Surrender espera llamadas, en su mesita de noche tiene dos ladrillos rojos. uno reluce más que el otro.
Hope hace sombrillitas para cocktail y otras curiosidades: junta piedritas del río y les pega ojos saltarines de plástico, alguna mueca y los vende como recuerdos. Pela y corta verduras buscándoles forma de no sé que diablos. Lo es cierto es que no he podido escribir, la idea de ese Surrender me provoca un malestar, me gustaría escribirle a ver si es muy taimado a la hora de responder y solo toma un minuto el decidirse. El hombrecillo escribe la carta pero vacila en dársela, teme que lo vea al hacer la entrega.
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