No tenía la voz que conviene, me parecía incongruente a su persona, quería saber todo de mí y respirarme cerca. Cuando se le apagaban los ojos le veía las pestañas. Ya tenía no otra voz más la reconocía, la distinguía. Un perdigón metálico jugando en la boca.
***
Ahora, los deseos. A ella le gustaría en la tarde noche, a él también. - Si va durar 3 días, esperemos que el licor alcance, se trata de pescar a los invitados y divertirse también.
- Sí, sí, quiero sardina para comenzar, algo fresco, mitades de melón con nieve, chapulines para acompañar.
- Aja! - dice ella- quisiera llegar en caballo, que no haya cuchillos en la mantelería, sillas? no hacen falta sillas, o tú que dices? Pero si deseo que sea elegante, es decir,el vestir.
- No escatimaremos en gusto del vestir: tirantes, sombrero de pluma, chaleco, tonos verdes olivo y palo de rosa para ti, un cambio para la medianoche en frambuesa, sabuesa. Frondosos árboles mmm, piedrería y velos, exquisita tapicería.
- Té rojo, ginebra y whisky, vino tinto...jugo de arándano y antes poder ir al río, es un verano dorado, imagino las puntas del pasto luminosas jugando en la nuca, con los pies, sientes atracción por las criaturas que se pasean astutos y suaves. Solemnes trompetas con marchas que invitan a bailar
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