No tenía la voz que conviene, me parecía incongruente a su persona, quería saber todo de mí y respirarme cerca. Cuando se le apagaban los ojos le veía las pestañas. Ya tenía no otra voz más la reconocía, la distinguía. Un perdigón metálico jugando en la boca.
***
Ahora, los deseos. A ella le gustaría en la tarde noche, a él también. - Si va durar 3 días, esperemos que el licor alcance, se trata de pescar a los invitados y divertirse también.
- Sí, sí, quiero sardina para comenzar, algo fresco, mitades de melón con nieve, chapulines para acompañar.
- Aja! - dice ella- quisiera llegar en caballo, que no haya cuchillos en la mantelería, sillas? no hacen falta sillas, o tú que dices? Pero si deseo que sea elegante, es decir,el vestir.
- No escatimaremos en gusto del vestir: tirantes, sombrero de pluma, chaleco, tonos verdes olivo y palo de rosa para ti, un cambio para la medianoche en frambuesa, sabuesa. Frondosos árboles mmm, piedrería y velos, exquisita tapicería.
- Té rojo, ginebra y whisky, vino tinto...jugo de arándano y antes poder ir al río, es un verano dorado, imagino las puntas del pasto luminosas jugando en la nuca, con los pies, sientes atracción por las criaturas que se pasean astutos y suaves. Solemnes trompetas con marchas que invitan a bailar
mercredi
fun funeral
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feux,
fingers,
oh,
partículas
samedi
salmón
Es de un color triste salmón.El confederado va sucediendo
La ciudad
Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.
La ciudad
Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.
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