mardi

mirillas

algunas palabras se alojan en el rabillo del ojo, cuando se muerde los labios, se mira las uñas, ahí se guardan unas para cuando hagan falta.Para esta noche tendrán ánimos de salir, flotan hasta el bolsillo de la chamarra, se acomodan a su gusto. Estas otras estan por emerger a la superficie, unas tímidas que apenas se asoman entre la chispeante espuma. Ávidas de una lengua que las pronuncie se sumergen y se mojan. Con un toque de dedos se las lleva al cabello a través del cuello y hasta la nuca y ahí se quedan. Con un toque de fuegos se las renueva. Otras viajan entre los pies, suben hasta la rodilla se encaraman en ella y duermen la siesta. Aquellas distraídas, caen resbaladizas, desaparecen triste una suerte de aromas interiores que se ha ido. Las que se tienden adormiladas detrás la oreja sucumben cálidas profusas la noche. Esas otras valientes debajo del lunar se expanden sonoras doradas se elevan cual gotas de saliva húmeda

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